La regeneración de la zona metropolitana de Monterrey

Agosto 2022

La regeneración de la estructura urbana de Monterrey no podría ser el resultado de un proceso fortuito, semejante a la expansión que produjo el desorden actual -su extensión desmesurada, discontinua y uniforme- bajo la influencia de factores adversos y contrapuestos de mercado que ignoraron los condicionantes de desarrollo urbano y regional1. Por el contrario, para revertirlo sería necesario remediar la dispersión la zona metropolitana, aplicando un plan de desarrollo urbano que corrija la indeterminación funcional y formal, y la falta de articulación del conjunto. Que al configurar partes completas y más compactas de ciudad resuelva las inconsistencias de los componentes de vivienda, producción y equipamiento social; y, que al compensar su desconexión consiga la complementariedad del conjunto2. Un proyecto de redistribución de población y edificación en el espacio aun vacío de la conurbación, a pesar de la dificultad de diseñar simultáneamente la escala local y regional de una superficie que hoy excede 160,000 Ha. 

Observando el crecimiento de las ciudades europeas y americanas, Gastón Bardet y Kevin Lynch habían sugerido algo semejante al término de II Guerra Mundial3. El primero cuando decía que, “agregando ceros a la derecha de la cifra que dimensiona un elemento, no se obtiene este mismo elemento agrandado sino un elemento de otra naturaleza, de otra estructura, regido por otras leyes. (…) Lo que es totalmente lógico. (…) Si se amplía concéntricamente la masa, se deben ampliar también concéntricamente los nodos o centros secundarios”4. Mientras que, por su parte Kevin Lynch, destacando que “resultan raros lo medios imaginables de gran escala. Pero la organización espacial de la vida contemporánea, la rapidez del movimiento y la velocidad y la escala de la nueva construcción, (…) hace posible y necesario elaborar estos medios ambientes mediante un diseño consciente. [Por tanto] es evidente que la forma de una ciudad o de una metrópoli no debe exhibir un orden gigantesco y estratificado. [Y, aunque] pocas veces se intenta (…) diseñar una forma de esta naturaleza; el problema de su totalidad es descuidado o queda relegado a la aplicación ocasional de principios arquitectónicos o de planeamiento del terreno”5.

De lo anterior, se podría deducir la disparidad de opinión de los autores citados, pero sobre todo la diferencia que hay entre una ciudad de gran tamaño y una conurbación. Así que, por lo que toca a la disciplina del Urbanismo, si ciudad y metrópoli son distintas, también deben serlo contenido y objetivos del planeamiento de las escalas urbana y regional. Por tanto, ya en el caso de la Zona Metropolitana Monterrey, convendría enfatizar no solo la diferencia de escala de los planes de desarrollo urbano de las partes y el conjunto de la zona metropolitana; sino, además la vinculación de las propuestas de desarrollo urbano y regional, revisando la complementariedad de las herramientas de planeamiento de la metrópoli y cada una de sus partes. Y, como consecuencia, no solo evitar la expansión radioconcéntrica aleatoria del centro histórico de la ciudad; sino aplicar un plan de desarrollo de la zona metropolitana que consolide partes de ciudad completas a partir de los núcleos de las cabeceras municipales adyacentes6.

Por eso, después de haber observado la dispersión del trazado rectangular de Monterrey inducida por el crecimiento industrial y manufacturero la primera mitad del siglo XX7 (Fig. 0822-01), asumiendo lo que decía Lynch aunque quizá todavía más las teorías de topografía social y escalonamiento de los sistemas de Gastón Bardet; Guillermo Cortes Melo y Helios Albalate Olaria habían planeado la expansión de la ciudad con el Plan Director de la Subregión Monterrey de 1967 (Exápolis 2000). Se trataba de una zona metropolitana conformada por seis ciudades con todos sus componentes -vivienda y actividades productivas, centros urbanos con equipamientos e infraestructuras- apoyada en el sistema de comunicaciones radial, pero articulada por la orografía propia y algunas reservas de suelo para uso agrícola y áreas verdes. La singular configuración geométrica tentacular habría resultado de la expansión radio concéntrica, así como de la incorporación de los elementos de la geografía regional8 (Fig. 0822-02).

Figura 0822-01. Plano de la Ciudad de Monterrey, Nuevo León, México de 1965. Si bien, el trazado reticular del núcleo histórico era todavía reconocible, la discontinuidad y fragmentación caracterizaban ya el desarrollo urbano de la ciudad

Figura 0822-02. El Plan Director de la Subregión Monterrey de Guillermo Cortes Melo y Helios Albalate Olaria, había previsto la conformación de una metrópolis de seis ciudades y aproximadamente dos millones de habitantes para el año 2000 (Exápolis 2000). De la configuración dispersa de la ciudad existente (Ciudad Central) se desarrollaría cinco ciudades completas (Ciudades Federación) aprovechando la estructura radial. El conjunto estaría limitado e interconectado con un anillo periférico. La morfología tentacular –una configuración radio concéntrica incompleta- quedaba determinada por la orografía propia. Los elementos naturales de articulación -la Sierra Madre, el Cerro de las Mitras, el Cerro del Topo y el Cerro de la Silla- se complementarían con otros artificiales -reservas de suelo agrícola y parques- al Noreste y el Este. Plan Director de la Subregión Monterrey. Figura de Portada. Imprenta y Editorial Plata, S. A. Monterrey, 1967





1. El proceso de conurbación de la región, de integración urbana de la capital del Estado de Nuevo León y los municipios contiguos, tuvo lugar durante la segunda mitad del siglo XX

2. Cfr. MONTERREY METROPOLITANO 2040. Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana de Monterrey. Secretaría de Desarrollo Sustentable Nuevo León Gobierno del Estado | CAPROVI, Octubre, 2018

3. En realidad la opinión de Bardet sigue a la de Poëte: “Debemos señalar también que entre una ciudad grande y una pequeña no existe tanto una diferencia de grado como una diferencia de tipo”. Cfr. Marcel POËTE, Introducción al urbanismo. La evolución de las ciudades: la lección de la Antigüedad. Fundación Caja de Arquitectos, Barcelona, 2011. Pág. 32, párr. 2
  
4. Gastón BARDET, El Nuevo Urbanismo. Traducción Helios ALBALATE OLARIA, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, 2010. Pág. 241, párr. 5 y pág. 242, párr. 1
 
5. Kevin LINCH, La imagen de la ciudad. Editorial Gustavo Gili, SA, Barcelona, 1984. Pág. 146, párr. 2 y 3
  
6. El primer trimestre de 2020, Monterrey era el principal mercado inmobiliario industrial de México con más de 10 millones de m2; si bien con el menor desempeño de la historia. Con 168,000 2 de espacios comercializados y 462,000 2 de construcción. https://inmobiliare.com/monterrey-la-capital-industrial-de-mexico/
 
7. El trazado reticular del Centro Histórico de Monterrey fue proyectado por Isidoro Epstein en 1865. “El plano topográfico de formato cuadrado lo imprimió la Compañía Mayer de Nueva York, la escala gráfica fue en metros, presenta la traza urbana existente con nombres en calles y plazas y diferencia por color a la trama planificada para el futuro crecimiento, ésta, carente de datos”. Armando FLORES SALAZAR, La modernidad en dos planos de Monterrey, CIENCIA UANL / AÑO 18, No. 75, SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2015.  https://cienciauanl.uanl.mx/?p=4811

8. El Plan Director de la Subregión Monterrey. Imprenta y Editorial Plata, S. A. Monterrey, 1967

La desarticulación de la metrópolis regiomontana 1970-2020

Julio 2022

El crecimiento acelerado y disperso ha sido uno de los condicionantes de la ordenación urbana de Monterrey desde las últimas décadas del siglo XX. Lo confirma la comparación de los datos de población, superficie ocupada y geometría de la naciente metrópoli de los años setenta, con los de la conurbación actual. Según Roberto García Ortega, la ciudad tenía “1.3 millones de habitantes, y cubría una superficie aproximada de 17 mil 300 hectáreas”1 en 1970; mientras que la Secretaría de Desarrollo Sustentable notificó de una zona metropolitana de alrededor de 5.1 millones de habitantes y 170,000 hectáreas en 20182. Se puede ver que la población creció cerca de cuatro veces y la huella casi diez, absorbiendo diez y siete municipios inmediatos de la capital del Estado de Nuevo León, en un período de tiempo relativamente corto. Como consecuencia, la densidad de población se contrajo sesenta por ciento: de setenta y cinco bajó a treinta habitantes por hectárea. Y si la variable estadística de población y superficie no basta, la consolidación incompleta del suelo urbano corrobora la magnitud del desorden; porque la expansión del tejido edificado ha dejado cerca de once mil hectáreas de terreno baldío: más o menos quince por ciento de la superficie de la metrópoli actual3. 

 Ahora bien, en correspondencia con el parámetro anterior, la información de algunos documentos expresa gráficamente la irregularidad geométrica de la expansión. Por una parte, el plano del Área Metropolitana de Monterrey del Plan Director de la Subregión Monterrey4 -publicado por Guillermo Cortés Melo y Helios Albalate Olaria en 1967- representa el crecimiento desarticulado de la mancha urbana hacia la mitad del siglo pasado (Fig. 0722-01); pero otro de la presentación de diapositivas Monterrey Metropolitano 2040 de la Secretaría de Desarrollo Sustentable5, su interacción con la orografía regional en 2018. A pesar de las restricciones del planeamiento oficial, la conurbación rodeaba ya los cerros de las Mitras y el Topo e invadía el Cañón de Huajuco, alargando su irregularidad al norte del río Pesquería y al oriente por el cauce del río Santa Catarina (Fig.0722-02). En los documentos citados se observa la periferia fragmentada de una metrópoli creciendo sin control. Se comprueba la configuración aleatoria que provocan las actuaciones urbanas: el desarreglo morfológico de una superficie desarticulada y predominantemente monofuncional, resultado de la promoción sucesiva pero no programada de innumerables conjuntos de vivienda social unifamiliar -aislada o contigua-, con escasa previsión de suelo para áreas verdes y equipamiento educativo y social. 

Figura 0722-01. Plano del Área Metropolitana de Monterrey de 1967. El color gris señala el área urbana edificada, mientras el color rojo los fraccionamientos de vivienda aprobados entre 1961 y 1966 


Pero el desarreglo morfológico descrito compromete a diversos actores del desarrollo urbano. Se debe en primer lugar a diferentes instancias de la autoridad pública, por insuficiencia normativa y administrativa del planeamiento oficial. En segundo a muchos promotores, por desobediencia de la legislación y los programas y planes regionales y municipales. Finalmente a los responsables del propio proyecto urbano, por la autonomía del diseño del planeamiento parcial que produjo la fractura del tejido urbano. Y, aunque estos tres factores fueron responsables, contribuyeron al desorden de forma diversa. Entre ellos, sin embargo, el último fue quizá el más desfavorable de la conformación de la estructura urbana. Por un lado, las arbitrariedades del proyecto impidieron su congruencia funcional, la distribución equilibrada de los usos y funciones urbanos en el territorio; y, por el otro, su caracterización formal; ya que tampoco respetó las condiciones de sostenibilidad medioambiental, sino que arrasó el entorno natural e ignoró el artificial, desvaneciendo durante la expansión la identidad policéntrica de la región.

Figura 0722-02. MONTERREY METROPOLITANO 2040. Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana de Monterrey. Secretaría de Desarrollo Sustentable Nuevo León Gobierno del Estado | CAPROVI, Octubre, 2018. Diapositiva 5


Conviene mencionar por último, que la reciente pérdida de competitividad y calidad de vida de Monterrey está relacionada con su deterioro morfológico6; del que se deriva la tarea más urgente del planeamiento regional y municipal, la reconfiguración de la estructura urbana. Así lo determinaron el Plan Estatal de Desarrollo Urbano Nuevo León 2021 de Oscar Bulnes Valero y Helios Albalate Olaria, señalando la necesidad de desconcentrar la metrópoli y fomentar el desarrollo de diferentes polos7; y el Programa Estatal de Desarrollo Urbano Nuevo León Visión Año 2030 de Gabriel Todd Alanís y Rubén Pesci, delimitando una configuración geométrica de anillos de la zona metropolitana y las condiciones convenientes de las actuaciones urbanas, que se explicarán después8.
En efecto, hoy toca recomponer la dispersión del inmenso territorio de la conurbación, replanteando los programas y condiciones de desarrollo urbano del entorno natural y artificial. Conservar -y en la medida de lo posible regenerar- las características naturales del medio ambiente, pero expresando a la vez la dualidad morfológica de la zona metropolitana: su estructura central jerarquizada y su polaridad periférica. 





1. GARCÍA ORTEGA, Roberto. Asentamiento irregulares en Monterrey, 1970-2000, Divorcio entre planeación y gestión urbana. Revista Frontera Norte, volumen 13, número especial 2. 2000. Pág. 123, párr. 1

2. Cfr. MONTERREY METROPOLITANO 2040. Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana de Monterrey. Secretaría de Desarrollo Sustentable Nuevo León Gobierno del Estado | CAPROVI, Octubre, 2018. Diapositiva 8

3. Vale la pena aclarar que la superficie de baldíos pudiera representar un área de oportunidad muy importante para la regeneración metropolitana de Monterrey
 
4. El Plan Director de la Subregión Monterrey. Imprenta y Editorial Plata, S. A. Monterrey, 1967. Figura 13

5. Cfr. MONTERREY METROPOLITANO 2040. Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana de Monterrey. Secretaría de Desarrollo Sustentable Nuevo León Gobierno del Estado | CAPROVI, Octubre, 2018. Diapositiva 5

6. Ibídem. Diapositiva 10
 
7. “Un mejor ordenamiento territorial, fortalecimiento de las comunidades, fomento de polos de desarrollo y de la desconcentración urbana”. Oscar BULNES VALERO y Helios ALBALATE OLARIA, Plan Estatal de Desarrollo Urbano Nuevo León 2021. Monterrey, Diciembre 2000. Pág. 6, párr. 2

8. “La figura de los anillos (…) permite delimitar mejor (…) el tipo de actuaciones que propone el modelo”. Nuevo León Visión 2030. Programa Estatal de Desarrollo Urbano, Monterrey, N. L. 2011. Pág. 20, párr. 4


Los condicionantes de la regeneración urbana de Monterrey

Junio 2022

Parece acertado considerar que ni la proximidad geográfica de parcelario edificado, ni una agregación cualquiera de actuaciones expliquen adecuadamente la naturaleza de los “hechos urbanos”. Por más que distinguir con Aldo Rossi “diferentes cualidades nos aproxime al conocimiento de la estructura de los hechos urbanos”1, a ésta la define la relación de los componentes de la ciudad; la que condicionaba la historia y hoy pertenece al planeamiento. El cual, anticipando la configuración deseada, prevé la correspondencia funcional y formal de los componentes; resolviendo la complementariedad y coherencia de las áreas de vivienda y producción, la colocación y eficiencia de los sistemas generales de desarrollo urbano e infraestructuras. 

Y como la estructura funcional consiste en “la distribución de usos y actividades en el espacio de la ciudad y en el territorio”2; el planeamiento los acomoda conformando partes completas de ciudad y articulando el conjunto en la región. En cada parte coloca los componentes de vivienda y producción asignando suficientes áreas libres y verdes y equipamientos, ensamblando todo con el sistema de comunicaciones e infraestructuras de servicios municipales. Además, como la estructura formal constituye la identidad de la ciudad o imagen urbana, también (el planeamiento) la rescata del anonimato provocado por el crecimiento exagerado del siglo XX; replanteando densidades de población proporcionadas en el núcleo central, articulando las inmensas superficies urbanizadas del perímetro. Pero lo logra solo si restituye las condiciones de sostenibilidad de “los elementos (naturales o artificiales) que dan forma al territorio [y] se relacionan y refuerzan entre sí”3. De los naturales sobre todo la geografía propia (orografía e hidrografía, clima, flora y fauna, etc.); de los artificiales principalmente la historia (huella de la antropización).  

Sin embargo, al repasar los conceptos anteriores de la teoría del Urbanismo salta a la vista el alarmante desorden urbano de la Zona Metropolitana de Monterrey. Que inició como se sabe durante la conformación de la metrópoli las últimas décadas del siglo pasado, y solo es posible corregir impidiendo su avance y recuperando la ordenación de la superficie urbanizada. 

Se trata por tanto de corroborar la incoherencia de la estructura existente, y replantear los condicionantes del desarrollo urbano al mismo tiempo que se promueve la sutura del tejido fracturado. En cuanto a lo primero, destaca la falta de control de la expansión debida al rezago del planeamiento; porque derivó en la urbanización de grandes extensiones de suelo, con una configuración funcional desequilibrada e identidad formal sin articulación meritoria. Para lo segundo, la necesidad de remodelar las áreas edificadas, y desarraigar la tendencia del crecimiento anárquico y la monofuncionalidad; promoviendo actuaciones con mayor densidad de población, y tipologías plurifamiliares de vivienda bien equipadas, adecuando también las infraestructuras y los sistemas de comunicaciones existentes de la conurbación4. A lo cual, finalmente, hay que añadir propuestas para la renovación de la estructura formal, que restablezcan las condiciones de sostenibilidad del medio ambiente natural, y rehabiliten la articulación policéntrica y la herencia edificatoria de la zona metropolitana. No obstante, lo más importante será asegurar la ordenación urbana y regional implementando un control más estricto de la redacción y aplicación del planeamiento. 

Figura 0622-01. Esquema de la estructura metropolitana de Monterrey, según el Programa Estatal de Desarrollo Urbano Región Nuevo León 2030 (aprobado en 2014). Además de señalar las restricciones de la orografía y la extensión de la mancha urbana; el diagrama ilustra las principales condicionantes del planeamiento para la regeneración de la estructura funcional y formal de la Zona Metropolitana de Monterrey. La corrección de la estructura funcional destacando las características e importancia del sistema de comunicaciones y algunos equipamientos e infraestructuras de la conurbación; y la recuperación de la identidad formal de la metrópoli mediante la rehabilitación y articulación del sistema policéntrico5.



Para concluir, se debe señalar que la brevedad de estas publicaciones ha llevado a enunciar apenas los condicionantes y propuestas de desarrollo urbano de la conurbación regiomontana; por lo que profundizar en ellos será objeto de los siguientes artículos de metropolisregia.com




1. Aldo ROSSI, La arquitectura de la ciudad. Editorial Gustavo Gili, SL, Barcelona, 2015. Capítulo segundo, Los elementos primarios y el área. Pág. 2, párr. 6

2. José LUQUE VALDIVIA, Construcción de la ciudad y planeamiento urbano. Departamento de Urbanismo de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra. Multiva Baja (Navarra), 2001. Pág. 63, párr. 10

3.  Ibídem. Pág. 57, párr. 7 y pág. 64, párr. 3

4. “Se trata de tres conjuntos o sistemas de elementos de diversa naturaleza que tienen en común su capacidad de determinar el desarrollo urbano”. José LUQUE VALDIVIA, Construcción de la ciudad y planeamiento urbano. Departamento de Urbanismo de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra. Multiva Baja (Navarra), 2001.  Pág. 57, párr. 10

5. Programa Estatal de Desarrollo Urbano Región Nuevo León 2030 PRODU-NL 2030, Fernando Gutiérrez Moreno, Roberto García Ortega. Pág. 106, párr. 5 y 6

El planeamiento de la región metropolitana de Nuevo León V

Julio 2019


El lector habitual de METROPLISREGIA.COM posiblemente recordará los artículos de febrero a junio, en los cuales se interrumpió el estudio del planeamiento urbano de la Región Metropolitana de Nuevo León iniciado en octubre del año pasado, con objeto de publicar otros documentos también interesantes. Uno de ellos, ¿Mercantilización y Sostenibilidad? Desarrollo Urbano del Área Metropolitana de Monterrey, fue presentado en la asamblea de mayo pasado de la Sociedad de Urbanismo Región Monterrey, A. C.; otro, la traducción del artículo de The New York Times de junio, Cities Start to Question an American Ideal: A House With a Yard on Every Lot, examina la dispersión ocasionada por el modelo urbano extensivo en la ciudad norteamericana el siglo pasado; uno y otro están en relación con el desorden del crecimiento de Monterrey.

Por eso, al retomar ahora el estudio del planeamiento regiomontano, tampoco se debe olvidar lo que se dijo en enero; que en el conjunto de las grandes metrópolis del país, la nuestra no era una excepción, porque como todas tenía que adecuarse al modelo de ciudad compacta determinado por la nueva legislación federal1. Que, para hacerlo, antes se debía evaluar la situación actual de la ciudad, y posteriormente definir las operaciones convenientes para la regeneración urbana (Fig. 0719-1). Tomando en cuenta lo que José Luque Valdivia explica en Construcción de la ciudad y planeamiento urbano: que la metodología del proceso de planeamiento comienza por “determinar tanto la idoneidad de la transformación ya realizada, como las posibilidades o dificultades que presenta el territorio para el crecimiento de la estructura urbana”2. Así que, solo después de revisar el grado de conservación de la edificación y del espacio público, el potencial del territorio y los obstáculos para el crecimiento, así como las características del parcelario de la metrópoli; sería posible precisar el diagnóstico y los objetivos del planeamiento urbano.

Figura 0719-1. Según el Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana de Monterrey 2040, de la Secretaría de Desarrollo Sustentable del Estado de Nuevo León, la Zona Metropolitana de Monterrey tenía 4’600,000 hab., 161,000 Ha y 29 hab/Ha en 2015. A los nueve municipios conurbados: Apodaca, García, General Escobedo, Guadalupe, Juárez, Monterrey, San Nicolás de los Garza, San Pedro Garza García y Santa Catarina; se pretendía añadir otros nueve: Abasolo, Cadereyta Jiménez, Ciénega de Flores, El Carmen, General Zuazua, Hidalgo, Pesquería, Salinas Victoria y Santiago. El color gris indica las zonas actualmente urbanizadas, y el anaranjado los grandes baldíos de la conurbación

No obstante, si se ha insistido que la regeneración de Monterrey afronta un grado mayor de desorden urbano en comparación de otras ciudades del país; se debe, conforme a lo que se ha demostrado en otros artículos de esta publicación3, al crecimiento exagerado y disperso producido por la mercantilización del desarrollo urbano la segunda mitad del siglo XX. La espontaneidad y falta de coherencia de la expansión, configurada fundamentalmente por actuaciones aisladas de vivienda social unifamiliar e instalaciones industriales promovidas por particulares sin modificar el parcelario histórico, potenció la fractura y dispersión del tejido urbano, y con ello se debilitó la estructura urbana. A tal grado, que ya no se puede asegurar su consolidación adecuada, como algunos suponen, con solo la densificación multifuncional del suelo residencial (Fig. 0719-2). Por el contrario, hoy resulta indispensable en primer lugar recuperar la congruencia de la estructura urbana: la configuración policéntrica y el equilibrio funcional de la región metropolitana; como se viene subrayando en el planeamiento regiomontano desde el Plan Director de 1967.

Figura 0719-2. Propuestas para el desarrollo sustentable de ciudades mexicanas, Área Metropolitana de Monterrey, Centro Mario Molina, 2018. Para la regeneración de Monterrey, se considera la gestión del suelo vacante, más de 10,000 Ha, y el reagrupamiento parcelario de los predios mayores de 1 Ha (99%). El 73% de los polígonos de actuación tiene 1-24 Ha, son aptos para desarrollar proyectos urbanos integrales, con mezcla de densidades y usos de suelo. La operación implica la relocalización de empresas con impacto urbano y ambiental (en la zonificación secundaria del 81% del Corredor 2030). El desarrollo prioritario de ellos permitiría edificar 2.2 veces más viviendas de las necesarias para el 2030. Pero, es necesario incorporar entre los objetivos de la propuesta, el equilibrio equipamental y la dotación suficiente de áreas verdes

Como consecuencia de la valoración anterior, antes de abordar el diagnóstico y los objetivos de la Revisión del planeamiento de Monterrey, es conveniente detenernos a reflexionar en las características que debe tener la estructura urbana, en las condiciones funcionales y formales de cualquier metrópoli; y, en particular, en las que necesita la nuestra. Por tanto, en este artículo de julio vamos a describir las características de la estructura urbana en general; dejando el estudio de su aplicación en el caso concreto de Monterrey para los siguientes artículos (Fig. 0719-3).


Figura 0719-3. Plano 34. Estructura Urbana Actual (2003). Plan Metropolitano 2000-2021. Desarrollo Urbano de la Zona Metropolitana de Monterrey. Oscar Bulnes Valero y Helios Albalate Olaria. Aunque la información del documento no está actualizada, destaca los grandes baldíos urbanos (color anaranjado) e industria obsoleta (color morado) que debían relocalizarse a lo largo del Arco Vial Metropolitano. Las vías de comunicación radial eran ya casi el único vínculo que conservaba la cohesión del tejido urbano. La consolidación de esos grandes espacios interiores en piezas completas de la ciudad residencial permitiría, conforme a la legislación federal recientemente publicada, la regeneración de la estructura funcional y formal de la Región Metropolitana de Nuevo León

LA ESTRUCTURA URBANA. LA ESTRUCTURA FUNCIONAL Y FORMAL

Aunque aquí no se va a discutir la validez de la hipótesis rossiana, ni su provocativa definición de la ciudad como “arquitectura total”; en cambio sí es conveniente partir de la descripción que hace de ella como manufactura colectiva, homogénea en cuanto al tiempo, y continua en cuanto al espacio; pero, a la vez, de la multiplicidad de los elementos que la constituyen, aunque algunos de ellos incidan más que otros en el desarrollo urbano4. Ya que, no obstante la configuración plural de la ciudad que se defiende, es indispensable que las partes estén integradas en un todo: que conformen una estructura5. Así, si por un lado, de la ciudad se puede afirmar su homogeneidad espacio-temporal, su identidad formal; por otro, también la complementariedad funcional de los elementos o partes que la constituyen, el rol particular de cada uno. Cohesión y articulación, unidad y diversidad, equilibrio y dinamismo, son por tanto cualidades de la estructura urbana y de sus partes o elementos.

Con ello queda claro, que el término ciudad no designa cualquier agregación de actuaciones –residenciales, comerciales, industriales, de servicio, etc.-, sino en todo caso su consolidación equilibrada como estructura; es decir, la congruencia formal y funcional del conjunto de todas ellas. Congruencia que no logra solo el respeto del contexto geográfico, ni la contigüidad histórica del parcelario de la propiedad, como tampoco la coherencia del diseño individual de cada una de los elementos; sino que, ante todo, sería resultado de la correspondencia o reciprocidad de las partes que constituyen el todo urbano. Ya que, como afirmaba Aldo Rossi, “reconocer diferentes cualidades de los hechos urbanos nos aproxima al conocimiento de la estructura”6. Por eso, la calidad urbana que tanto hace falta a nuestra metrópoli, debería ser resultado morfológico de la Revisión del planeamiento de Monterrey, de la adecuación formal y funcional del conjunto urbano. En definitiva, se puede decir que la ordenación de la región depende más de la reflexión teórico-práctica del proyecto urbano posible y la regeneración de lo existente, que del acucioso protagonismo edificatorio que emprende hoy el desarrollo urbano en las áreas centrales de la metrópoli (Fig. 0719-04).

Ahora bien, dado que a lo largo de la explicación anterior, se ha reiterado que la estructura urbana se conforma más bien por la correcta vinculación de los componentes urbanos, entre los que se suele distinguir los funcionales de los formales, así como los sistemas generales del planeamiento; corresponde explicar, aunque aquí sea solo de un modo general, las diferencias entre ellos.

En primer lugar, la condición funcional de la estructura urbana es conocida por todos. Consiste en “la vinculación que existe entre el planeamiento urbano y la ordenación del territorio; [concuerda con] la distribución de usos y actividades en el espacio de la ciudad y en el territorio”7. Se trata de la utilización específica que se hace del suelo; y, por eso, la relación funcional de las actividades residencial y productiva es de la mayor trascendencia en la configuración armoniosa de la ciudad; aunque los sistemas de equipamiento urbano y de infraestructura también son importantes, porque complementan la relación dominante, y contribuyen como factores determinantes de la calidad urbana. Por desgracia, si algo destaca en la metrópoli regiomontana, es precisamente la disfuncionalidad; cuyo origen deriva, como se ha podido demostrar, de la insuficiencia técnica y la inobediencia del planeamiento urbano.

Figura 0719-04. Plano de detalle de la Región. Programa Estatal de Desarrollo Urbano Nuevo León 2030 de Gabriel Todd y Rubén Pesci. Monterrey, 2011. Pág. 73. En el documento se describe algunos elementos de la estructura urbana de la metrópoli. Además de señalar los Centros Municipales actuales se prevé nuevas centralidades. Se rescata el cauce del Río Santa Catarina como elemento fundamental del sistema general de áreas verdes. Se destaca la estructura de movilidad regional actual y la que se tiene prevista; sobre todo, el completamiento del libramiento sudeste, el refuerzo de las vías de conexión centro-periferia, y el nuevo sistema de centros de transferencia tanto de pasajeros como de cargas asociados al anillo de movilidad perimetral. El nuevo anillo hidráulico también queda referenciado a lo largo del Arco Vial Metropolitano

En segundo lugar, la estructura formal, que no es otra cosa que “la necesidad que la ciudad tiene de identificarse; es decir, de alcanzar una unidad, aunque esto no suponga uniformidad ni homogeneidad; [sino interrelación de] elementos (naturales o artificiales) que dan forma al territorio”8. Se observa entre los naturales que destaca la geografía propia (en la que la orografía y la hidrografía influyen principalmente, pero también el clima de la región); sin duda, se trata del elemento más característico de la identidad de Monterrey. En cambio, entre los artificiales, los condicionantes de la historia han sido elementos definitivos de la forma urbana; sobre todo, la antropización descentralizada del territorio, que construyó la estructura formal de nuestra región desde su origen. A este respecto, y como consecuencia de la modesta relevancia de la herencia urbana de la ciudad, quizá se puede considerar la configuración policéntrica como el rasgo más característico de la conformación regional; si bien, la ausencia de una consolidación adecuada durante el acelerado proceso de expansión de la metrópoli, como el mayor defecto morfológico que debe corregir la Revisión del planeamiento (Fig. 0719-5).


Figura 0719-05. Plano D03, Pendientes. Plan de Desarrollo Urbano del Municipio de Monterrey 2013-2015, de Gabriel Eugenio Todd Alanís. Monterrey, 2014. Pág. 19. Aunque la mercantilización del desarrollo urbano no ha eliminado la configuración orográfica de la Región Metropolitana, se ha abusado de la urbanización en laderas de las montañas; también se ha canalizado y puesto bajo tierra la mayoría de los cauces hidrográficos del territorio. Además, la dispersión característica de la mancha urbana, ha desdibujado la configuración policéntrica de la región, absorbiendo los núcleos históricos de los municipios contiguos a la capital del Estado

Para concluir, solo mencionaremos que los sistemas generales del planeamiento son tres: comunicaciones, espacios libres y áreas verdes, y equipamientos; son esenciales porque asumen el papel de asegurar el crecimiento ordenado de la ciudad. “Se trata de tres conjuntos o sistemas de elementos de diversa naturaleza que tienen en común su capacidad de determinar el desarrollo urbano”9. Aunque estos tres sistemas esenciales están incluidos en alguno de los aspectos formales y funcionales de la estructura, dada su influencia en la Revisión del planeamiento urbano de Monterrey, serán estudiados cada uno por separado en el próximo artículo de agosto.





1. La legislación federal que replantea el desarrollo urbano con el modelo de ciudad compacta fue publicada en 2016, y homologada en Nuevo León en 2017. Sigue pendiente sin embargo la actualización de los documentos de planeamiento
2. José LUQUE VALDIVIA, Construcción de la ciudad y planeamiento urbano. Departamento de Urbanismo de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra. Multiva Baja (Navarra), 2001. Pág. 63, párr. 5
3. Cfr. METROPOLISREGIA.COM, artículos de marzo y abril de 2019
4. “De la hipótesis de la ciudad como manufactura, como arquitectura total, se han (…) sostenido tres proposiciones distintas. La primera defiende que el desarrollo urbano es correlativo en sentido temporal; es decir que existe un antes y un después en la ciudad (…) A partir de esta proposición se deduce el análisis de los elementos permanentes. La segunda proposición tiene que ver con la continuidad espacial de la ciudad. (…) Significa aceptar como hechos de naturaleza homogénea todos aquellos elementos que descubrimos en cierto territorio (…) Como tercera y última proposición, debemos admitir que dentro de la estructura urbana existen algunos elementos de naturaleza particular que tienen el poder de retrasar o acelerar el proceso urbano y que, por su naturaleza, resultan bastante notables”. Aldo ROSSI, La arquitectura de la ciudad. Editorial Gustavo Gili, SL, Barcelona, 2015. Capítulo segundo, Los elementos primarios y el área. Pág. 1, párr. 1-4
5. La Real Academia Española define estructura como “la disposición o modo de estar relacionadas las distintas partes de un conjunto”
6. Aldo ROSSI, La arquitectura de la ciudad. Editorial Gustavo Gili, SL, Barcelona, 2015. Capítulo segundo, Los elementos primarios y el área. Pág. 2, párr. 6
7. José LUQUE VALDIVIA, Construcción de la ciudad y planeamiento urbano. Departamento de Urbanismo de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra. Multiva Baja (Navarra), 2001. Pág. 57, párr. 6 y pág. 63, párr. 10
8. Ibídem. Pág. 57, párr. 7 y pág. 64, párr. 3
9. Ibídem. Pág. 57, párr. 10

Junio 2019

Si en el artículo anterior de METROPOLISREGIA.COM, en lugar de tratar del desarrollo urbano de Monterrey, se publicó una descripción de la Catedral de Hermosillo, Sonora y su entorno; en éste de junio, dada la importancia del tema que aborda el artículo de The New York Times de junio 18 de 2019, se ha optado por preparar su traducción al castellano1. El artículo, redactado por Emily Badger y Quoctrung Bui, cuestiona la vigencia del modelo de ciudad extensiva; tal y como se plantean hoy, las autoridades urbanísticas de algunas ciudades importantes de Estados Unidos. Y, es interesante para nosotros, en tanto que coincide con el tipo de desorden urbano que enfrenta nuestra metrópolis.

Es obvio que corregir el grave error geográfico e histórico, provocado por la generalización de la zonificación de vivienda unifamiliar aislada en la ciudad residencial, requiere de un mayor compromiso cívico que la sola publicación de un artículo. Toca aspectos muy arraigados de la cultura urbana del país, como son el modo de vida de millones de habitantes de la mayor economía de consumo del planeta2, o la práctica profesional consolidada al amparo de la jurisprudencia federal, aun antes de la Gran Depresión3. Como sea, vale la pena rescatarlo para compararlo con el fenómeno local.

LAS CIUDADES EMPIEZAN A CUESTIONAR EL IDEAL AMERICANO:
UNA CASA CON JARDÍN EN CADA LOTE
Por EMILY BADGER y QUOCTRUNG BUI, junio 18, 2019

Viviendas adosadas, dúplex, y apartamentos están prohibidos en muchos barrios en la práctica. Hoy algunas comunidades lo lamentan

La zonificación unifamiliar está consagrada en la práctica de Estados Unidos; ha sido adoptada por propietarios y gobiernos locales, para proteger los ordenados barrios residenciales de los desarrollos cercanos de mayor densidad.

No obstante, un cierto número de funcionarios está comenzando a hacer movimientos poco ortodoxos. La Legislatura de Oregón este mes analizará una ley que pondría fin a la zonificación exclusiva para vivienda unifamiliar en la mayor parte del Estado. Los legisladores de California redactaron un proyecto de ley que prácticamente haría lo mismo. En diciembre, el Ayuntamiento de Minneapolis votó eliminar la zonificación unifamiliar en toda la ciudad. Los candidatos presidenciales demócratas Elizabeth Warren, Cory Booker y Julián Castro también han asumido la causa.

Es necesario un ajuste de cuentas con la zonificación unifamiliar, según dicen, ante la creciente crisis de asequibilidad de la vivienda, la desigualdad racial y el cambio de clima. Pero, dejando de lado estas leyes, muchos propietarios están preocupados, pues se verán afectados el valor de sus inmuebles y la calidad de vida. Los cambios, han advertido los oponentes de Minneapolis, equivalen nada menos que a un intento de “arrasar” sus barrios.

Hoy el efecto de la zonificación unifamiliar es de gran alcance: es ilegal en el 75% del suelo residencial de muchas ciudades norteamericanas construir cualquier otra cosa que una vivienda unifamiliar aislada.

Esta cantidad es incluso mayor en muchos suburbios y nuevas ciudades del Sun Belt4, de acuerdo con un análisis que realizó The Upshot5 con un programa de UrbanFootprint6 que mapea y mide el impacto del desarrollo y las políticas de cambio en las ciudades.

Si este momento se siente como un cambio radical, dijo Sonia Hirt, una profesora de la Facultad de Medio Ambiente y Diseño de la Universidad de Georgia, fue también un cambio radical hace cien años cuando los norteamericanos empezaron a imaginar la zonificación unifamiliar como posible, normal y deseable. Ese cambio llevó a Minneapolis a verse así:


Figura 0619-1. Minneapolis, MN. 70% del suelo residencial está zonificado para vivienda unifamiliar aislada (color rojo). (A) Las franjas de zonificación más densa hacia el sur del centro, siguen las rutas históricas del tranvía

La nueva política de Minneapolis eliminará la zonificación unifamiliar en 70% del suelo residencial de la ciudad, o 53% de todo el suelo (Fig. 0619-1). The Upshot utilizó la información pública de zonificación recopilada por UrbanFootprint para calcular éste, y para dibujar planos similares de otras 10 ciudades norteamericanas.

Las normas de zonificación varían significativamente según cada ciudad. Pero en cada lugar, buscamos identificar las normas destinadas a la vivienda unifamiliar aislada, agrupando la vivienda adosada que es más común en las ciudades más antiguas de la Costa Este como Washington (Fig. 0619-2) y New York (Fig. 0619-3) en una segunda categoría que incluye todas las otras tipologías de vivienda. (Los defensores de la zonificación norteamericana más antigua no pusieron la vivienda adosada en la misma categoría; un hogar, creían ellos, era una casa “en la cual uno puede conducir una yunta de bueyes alrededor”).

Muchas ciudades permiten añadir vivienda en zonas no residenciales: por ejemplo, edificar apartamentos sobre oficinas o tiendas. Estos planos destacan el suelo exclusivamente reservado para vivienda.

Figura 0619-2. Washington, DC. 36% del suelo residencial está zonificado para vivienda unifamiliar aislada (color rojo). (A) En color predominantemente blanco están los barrios de lujo al oeste de Rock Creek Park están, el 72% de ese suelo está destinado a vivienda unifamiliar. (B) Aproximadamente un tercio del suelo residencial del Distrito de Columbia está zonificado para vivienda adosada, al este del arroyo mencionado.

Los planos de este tipo reflejan la creencia que la vivienda más densa puede ser una molestia para los barrios unifamiliares, tanto como lo sería una fábrica. Aunque esa convicción es al menos tan antigua como la decisión de la Suprema Corte de 1926 que ratificó la zonificación en Norteamérica. 

Los apartamentos, advertía la Corte, bloquean el sol y el aire. Traen ruido y tráfico. Actúan como un parásito en los barrios unifamiliares “hasta que, finalmente, el carácter residencial del barrio y su atractivo como lugar para residencias aisladas son totalmente destruidos”.

Hoy, la misma densidad que la corte desestimó, es vista por los ambientalistas como un antídoto para los patrones de desarrollo disperso que alimentan los atascos y emisiones de los automóviles. Por los planificadores como una condición esencial para aliviar el transporte público, y por los economistas como el mejor de los medios para hacer más accesible el alto costo de las ciudades.

La zonificación unifamiliar “significa que todo lo demás está prohibido”, dijo Scott Wiener, un senador del estado de California, hablando esta primavera en Brookings Institution en Washington. “Edificios de apartamentos, prohibidos. Alojamiento para adultos, prohibido. Vivienda de bajo costo, lo que es solo multifamiliar, prohibido. Alojamiento para estudiantes, prohibido”.

Ordinariamente, las ciudades “re-zonifican”7 barrios o propiedades aislados para permitir más opciones de vivienda. El notable planteamiento de Minneapolis fue re-zonificar todos los barrios unifamiliares a la vez. Esa fue la solución más imparcial, argumentaron los funcionarios.

“Si hubiéramos podido escoger, pienso que la batalla habría sido incluso más sangrienta”, dijo Heather Worthington, Director de Planificación de Largo Plazo de la ciudad.

Figura 0619-3. New York City, NY. 15% del suelo residencial se destina a vivienda unifamiliar aislada (color rojo). (A) La famosa norma de zonificación de New York de 1916 no incluyó vivienda unifamiliar. Fue añadida hasta 1938.


Aun así, algunos residentes se oponen abiertamente al cambio, y la ciudad recibió 20,000 comentarios del público acerca del Plan General que incluye la propuesta de zonificación. En última instancia, el Ayuntamiento votó 12-1 a favor de él. Y, si como se espera, el Consejo Regional lo aprueba este año, se permitirá los dúplex y tríplex en cualquier parte de la ciudad en lo que ahora son lotes unifamiliares.

La lección de Minneapolis, dijo Salim Furth, un economista del conservador Mercatus Center8, es que una sola y radical revisión de estos planos, puede ser políticamente más fácil que gestionar cuadra por cuadra.

A lo largo del tiempo, si solo el 5% de los lotes unifamiliares más grandes de Minneapolis –lotes de por lo menos 5,000 pies cuadrados (450 m2 aproximadamente)- se convierten en tríplex, eso crearía alrededor de 6,200 nuevas unidades de vivienda, según UrbanFootprint. Y, 10% de lotes de tamaño semejante de San José, California añade una segunda unidad, la ciudad ganaría 15,000 nuevas viviendas (Fig. 0619-4).

“Si quieres tener el estilo de vida suburbial norteamericano, eso seguirá en oferta”, concluye Furth. “Lo que realmente estamos tratando de cambiar, es aquello que ha llegado a ser tan universal que no deja espacio para nada más”.

UN MOMENTO DE CRISIS

Mientras que la zonificación permanece invisible para mucha gente, los problemas con los que progresivamente se relaciona no.

“Cada comunidad tiene que tener un momento de crisis que finalmente hace que pongas atención a ciertas cosas”, dijo Taiwo Jaiyeoba, el Director de Planificación de Charlotte. “Tu sabías que estaban ahí, pero no había impulso o motivación para abordarlas” (Fig. 0619-5).

Figura 0619-4. San Jose, CA. 94% del suelo residencial está zonificado para vivienda unifamiliar aislada (en color rojo). La superficie calculada no incluye las calles, banquetas o vías férreas. (A) El distrito escolar de San Jose propuso edificar alojamiento para profesores en suelo escolar aquí y en otros lugares, debido a la escasez de vivienda asequible de la ciudad
 
La crisis impactó en Charlotte en 2014, dijo él, cuando un estudio nacional clasificó la región entre las que tenían peores perspectivas del país para los niños pobres. Las reuniones públicas y los reportes de los grupos de trabajo observados, enfocaron la segregación racial y económica de Charlotte.

Las leyes de zonificación ayudaron a consolidar esos patrones en las ciudades en todo el país, separando las tipologías de vivienda para que fuera menos probable que los inquilinos vivieran entre los propietarios, o las familias de clase obrera entre las acaudaladas, o los niños de minorías junto a escuelas de alta calidad.

Jaiyeoba creía que Charlotte tenía que cambiar su zonificación y convertirse en equitativa. Sin embargo, ese argumento parecía abstracto hasta que Minneapolis lo llevó a cabo. Esta primavera, Jaiyeoba invitó a Worthington a la ciudad para explicar la idea en un foro público. Charlotte no tiene una propuesta formal todavía, pero espera que los funcionarios electos orientarán la ciudad hacia ella.

Los congresistas Warren, Booker y Castro, que de forma semejante han enfatizado la inequidad racial, han propuesto canalizar fondos federales para empujar a las ciudades a cambiar las leyes de zonificación.

Figura 0619-5. Charlotte, NC. 84% del suelo residencial está zonificado para vivienda unifamiliar aislada (en color rojo). Sin embargo, se admiten dúplex en lotes unifamiliares de esquina. (A) Los barrios al norte del centro, junto al suelo industrial, están entre los de mayores tasas de pobreza y de proporción de población negra

En la Costa Oeste, un severo déficit de vivienda y de conciencia ambiental cobra mayor relevancia. La zonificación unifamiliar deja mucho suelo fuera de la ciudad para nuevos desarrollos, forzando nueva oferta en comunidades de minorías más pobres, o en el suelo sin desarrollar fuera de las ciudades.

En California, un proyecto de ley de Wiener que modifica la zonificación de todo el Estado ha sido detenido por los propietarios y los funcionarios locales que se oponen a la injerencia estatal en sus comunidades (Fig. 0619-6). El proyecto de ley permitiría mayor densidad alrededor del comercio y los centros de trabajo. Esto también permitiría a la vivienda unifamiliar ser subdividida como máximo en cuatro unidades, y construir edificios multifamliares en lotes vacantes de barrios unifamiliares.

Figura 0619-6. Los Angeles, CA. 75% del suelo residencial está zonificado para vivienda unifamiliar aislada. (A) Los Angeles ha invertido fuertemente aquí en una línea nueva de tren ligero. Pero los barrios que rodean algunas estaciones siguen zonificados para vivienda unifamiliar.

La propuesta de ley de Oregon permitiría hasta opciones de vivienda cuádruple en todas las ciudades mayores de 25,000 habitantes y dentro de Portland metropolitano, y permitiría dúplex en ciudades de por lo menos 10,000. Portland se ha tomado varios años planeando los cambios de su propia zonificación de los barrios unifamiliares, en medio de la oposición de los propietarios (Fig. 0619-7).
No obstante, las expectativas para esas ideas han mejorado desde hace dos años.

Figura 0619-7. Portland, OR. 77% del suelo residencial está zonificado para vivienda unifamiliar aislada (color rojo). Se admiten dúplex en lotes de equina de las zonas unifamiliares. (A) El barrio Laurelhust, que se durante mucho tiempo se ha opuesto a la vivienda más densa, ganó este año el estatus de distrito histórico, lo cual hará todavía más difícil el cambio

“Los salarios están subiendo, la gente está trabajando, el desempleo va hacia abajo, pero las personas no pueden encontrar un lugar para vivir”, dijo Tina Kotek, vocera de la Cámara de Oregon y autora de la nueva propuesta de ley. La disonancia entre esos hechos, dijo ella, está cambiando las políticas de zonificación.

El Estado reguló durante mucho tiempo “las fronteras del crecimiento urbano” intentó proteger la tierra de cultivo y el espacio verde más allá de las ciudades. Aun así, muchas comunidades han sido renuentes a aumentar la densidad al interior de esas fronteras. En Oregon, se dice de broma, que la gente odia la dispersión y la densidad. “En algún momento”, dijo Kotek, “algo tiene que ceder”.

EL RETORNO A LA HISTORIA

Los argumentos de alto nivel en relación con medio ambiente, la vivienda asequible o la equidad invariablemente encuentran objeciones prosaicas: ¿Qué pasa si falta suficiente estacionamiento en algunos barrios? ¿Si el desarrollo de una persona da sombra al patio de otra? ¿Cómo son más amigables ambientalmente los edificios de apartamentos, si sustituyen todos los árboles?

“Lo que estamos vendiendo aquí en Minneapolis –o lo que nuestro Departamento de Planificación y nuestro Ayuntamiento están vendiendo- es que somos lo nuevo, que somos vanguardia, que somos punta de lanza, que apuntamos a la virtud”, dijo Lisa McDonald, un antiguo miembro del Ayuntamiento de Minneapolis y parte de un grupo que se opone a los planes de la ciudad.

En realidad, dice ella, Minneapolis se está regalando a los desarrolladores. Ellos construirán más vivienda sin restricciones. Sin embargo, ella duda que la ciudad tendrá mucho más vivienda asequible –o menos racismo, más equidad o una sociedad más justa-. Tengan cuidado con esas promesas, advierte a otras ciudades.

Figura 0619-8. Seattle, WA. 81% del suelo residencial está zonificado para vivienda unifamiliar aislada. La mayor parte de los parques y escuelas de la ciudad están zonificados como vivienda residencial unifamiliar. (A) Barrios como Wallingford reclasificados como unifamiliares todavía tienen muchos multifamiliares construidos al principio del siglo XX

La gente de otras partes expresa que sus temores legítimos sobre el tráfico o el ambientalismo sesgado han sido malinterpretados, atrapados en un debate emocional sobre racismo y equidad. Martin Henry Kaplan, un arquitecto de Seattle cuya asociación de barrio demandó bloquear regulaciones más flexibles de “unidades de vivienda accesoria”, recordó que siendo niño sus padres no pudieron comprar una casa en un barrio en el que los judíos no eran bienvenidos (Fig. 0619-8).

“Soy suficientemente mayor para haber vivido algo de eso”, dijo Kaplan, que tiene 70 años. No obstante, el no ve intolerancia detrás de las objeciones a la re-zonificación de hoy. “Quizá estoy equivocado, pero he crecido aquí, tengo toneladas de amigos en cada barrio en toda la ciudad, y no encuentro sentido que nadie piense así”.

Las políticas originalmente concebidas en parte para ser excluyentes, dijo, pueden todavía ser útiles para fines no excluyentes, como asegurar que los barrios no tengan más residentes de los que puede manejar el drenaje, o que las familias que entierran sus ahorros en una casa sepan que esperar a su alrededor.

“La zonificación tiene un papel”, dijo Kaplan, “dirigiendo los reglamentos de uso de suelo hacia el bien común”.

Este debate es parcial en cuanto a la escala del bien común, debido a que el bien común deseado dentro de muchos barrios unifamiliares entra en conflicto con el bien común de la totalidad de las ciudades, cuando la vivienda es escasa y segregada. En un difícil compromiso entre esos intereses, Seattle re-zonificó del 6% de su suelo unifamiliar.

Figura 0619-9. Chicago, IL. 79% del suelo residencial se destina a vivienda unifamiliar aislada (color rojo). (A) Los concejales de Chicago ejercen poder inusual sobre la zonificación de desarrollos individuales y cuadras, produciendo una zonificación parchada en muchas partes.
Las ciudades normalmente han priorizado a los propietarios unifamiliares antes que otros grupos, con la vieja creencia que la vivienda densa perjudica el valor de su propiedad, dijo Andrew Whittemore, un profesor de planificación urbana y regional de la Universidad de North Carolina-Chapel Hill. La evidencia sustenta que esa creencia es mixta, pero Whittemore sugiere que es incorrecto enfocar así el asunto.

“¿Por qué es tarea de un gobierno ver que una unidad de vivienda acumule el mayor valor posible?” dijo. “Pienso que el propósito de la zonificación es para prevenir daños. Los planificadores no deberían ser administradores de riqueza. Aunque, efectivamente lo son en cada municipio del país. 

Esto es especialmente verdad en más comunidades suburbiales en donde una mayor parte del suelo está destinada a vivienda, y una mayor parte de esa vivienda es obligatoriamente unifamiliar.

Figura 0619-10. Sandy Springs, GA. 85% del suelo residencial está destinado a vivienda unifamiliar aislada (color rojo). La mayor parte de este suburbio de Atlanta fue desarrollado a comienzos de los años sesenta, mucho después que la zonificación unifamiliar llegara a ser una norma nacional. (A) Vivienda más densa esta agrupada a lo largo de Georgia State Route 400

No falta antecedente a las propuestas para cambiar estos planos de toda la ciudad, como parece hoy. En 1960, Los Angeles tenía capacidad de zonificación9 para cerca de 10 millones de personas, de acuerdo con Greg Morrow de la Universidad de California, Berkeley. Hacia 1990, Los Angeles se había reclasificado10 a una capacidad de cerca de 3.9 millones, una cantidad que es solo ligeramente mayor hoy (Fig. 0619-6). Como resultado, la población actual de la ciudad está ahora incómodamente cerca de su capacidad legal; los residentes de Los Angeles hoy llenan efectivamente cerca del 93% de capacidad zonificada de la ciudad, según una estimación de Morrow.


Figura 0619-11. Arlington TX. 89% del suelo residencial está destinado para vivienda unifamiliar aislada (color rojo). (A) La Universidad de Texas en Arlington está rodeada por vivienda más densa

Los defensores que desean reducir la zonificación unifamiliar, dice él, no están empujando una idea que nunca se haya intentado antes. Ellos están cabildeando por el retorno del pasado.

Muchas cuadras de Minneapolis de hoy datan de antes de 1920, con dúplex o pequeños edificios de apartamentos junto a casas unifamiliares. Durante años, esos viejos edificios fueron considerados “inadecuados”11 debido a la ley que había cambiado alrededor de ellos. Bajo el nuevo plan de Minneapolis, la distinción también terminará.

Las zonas de uso mixto y otros distritos no residenciales, que están el color gris en los planos, tinenen vivienda en adición a los otros usos, como oficinas. Las siguientes ciudades permitirán unidades de alojamiento accesorio como garage apartments  o in-law suites12 en algunos o todos los lotes unifamiliares, normalmente con muchas restricciones: Minneapolis, Washington, Charlotte, San Jose, Seattle, Portland and Los Angeles. Algunas ciudades incluyen usos de suelo adyacentes como iglesias, escuelas, parques o cementerios en zonas residenciales.




1. Cfr. El artículo se puede consultar en lengua inglesa en: https://www.nytimes.com/interactive/2019/06/18/upshot/cities-across-america-question-single-family-zoning.html
2. Sonia Hirt, profesora y decana asociada en la Facultad de Arquitectura y Estudios Urbanos en Virginia Tech., explica que la vivienda unifamiliar aislada es, por mucho, la categoría dominante de uso de suelo de las normas de zonificación de Estados Unidos. Lo cual refleja la creencia común que es la mejor categoría. Otras tipologías residenciales como los apartamentos, y las personas que viven en ellos o inquilinos, se han valorado históricamente como menos valiosos; y, algunas veces, hasta como amenaza de la comunidad. Sin embargo, a pesar de la abrumadora reglamentación orientada a la protección del propietario, destaca que Estados Unidos tiene una calificación baja en la escala global de la propiedad residencial -17 entre 26- de países avanzados. Cfr. https://plancharlotte.org/story/sonia-hirt-us-zoning-land-use-regulation
3. La profesora Hirt explica también, que las regulaciones de zonificación no solo son herramientas torpes para controlar el uso del suelo y el desarrollo urbano; sino, ante todo, constructos culturales que ilustran prejuicios ideológicos. Dicen más quiénes somos y por qué pensamos de tal manera; especialmente comparados con actitudes y regulaciones de desarrollo urbano de otras democracias occidentales. Cfr. https://plancharlotte.org/story/sonia-hirt-us-zoning-land-use-regulation
4. El Sun Belt (Cinturón del Sol) es una región que se extiende desde la Costa Atlántica del Sureste hasta la costa pacífica del Suroeste de Estados Unidos. Incluye los estados situados entre los paralelos 37 y 38 aproximadamente.
5. The Upshot es un sitio de periodismo de datos de The New York Times
6. UrbanFootprint es una empresa dedicada al diseño urbano sostenible. Se apoya en 30 años de liderazgo en diseño y planeamiento urbano sostenible. UrbanFootprint ayuda a planificadores urbanos, órganos jurisdiccionales, NGOs, y analistas medioambientales a preparar y estimular bases de datos y conversaciones para desarrollar comunidades más sostenibles, resilientes y más equitativas
7. La traducción se refiere al término técnico “up-zone” que hace referencia a una re-zonificación más intensiva
8. El Mercatus Center de la Universidad George Mason de Estados Unidos es una organización de investigación orientada al mercado y la educación, sin fines de lucro
9. El término técnico zoned capacity que tradujimos como “capacidad de zonificación” se utiliza en la planificación de Estados Unidos para simplificar el de zoned development capacity; que nos ayuda a entender el desarrollo admisible de la zonificación actual
10. La traducción se refiere al término técnico downzone que designa el cambio de un área o propiedad a una zonificación menos restrictiva
11. Tradujimos el término “non conforming” como “inadecuado”
12. Un in-law apartment podría ser un apartamento arriba de un garaje o un sótano suite. Otras variantes son alojamientos adjuntos a una casa unifamiliar o un espacio para vivir completamente aislado de la casa, como una pequeña casa de huéspedes. Legalmente, un in-law apartment debe tener su entrada propia, cocina, baño y espacio para estar

Mayo 2019

Al margen de los temas habituales del Urbanismo que trata METROPOLISREGIA.COM, en este artículo de mayo se publica excepcionalmente una descripción técnica de la Catedral de la Ciudad de Hermosillo, Sonora. Este documento, que fue preparado atendiendo a la solicitud del presbítero Raúl Eduardo Camarillo Blázquez –buen amigo y colega de Arge Arquitectos S. C.-, ofrece una documentación histórica exigua; precisamente, porque servirá para introducir la presentación de una historiadora del arte. Aunque el edificio al que nos referimos no es una pieza fundamental de la arquitectura religiosa mexicana, se trata de una muestra significativa del proceso de inculturación del aislado noroeste de nuestro país.

Figura 0519-1. La Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción, Hermosillo, Sonora. Vista lateral norte


LA CATEDRAL DE HERMOSILLO, SONORA

La Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción, que fue edificada en la ciudad de Hermosillo entre 1877 y 1908 en el lugar donde estaba una capilla del siglo XVIII, preside el espacio público más digno de la capital del Estado de Sonora enfrente de las sedes del Gobierno y el Ayuntamiento (Fig. 0519-1). El edificio está en el eje principal del conjunto, cerrando el lado poniente del atrio y la plaza junto con una galería porticada de tres niveles, que aloja algunas dependencias de la diócesis (Fig. 0519-2). Pero la configuración exterior del templo, más que en relación con su propio interior, está en equilibrio con la escala del espacio público que la rodea; coincidiendo, como veremos, con la proporción vertical de los elementos que componen el cuerpo exterior y el espacio interior; énfasis que, por otra parte, se compensa con la horizontalidad del elemento porticado. Exterior e interior del edificio entran por tanto en amable conflicto. Y así, mientras el volumen exterior parece celebrar el protagonismo del espacio centralizado característico del Renacimiento, el interior refleja más bien cierta verticalidad tardomedieval, si bien solucionado mediante la habitual jerarquización de la tipología basilical.


Figura 0519-2. Una galería porticada de triple altura, adosada al fondo de la catedral, delimita el lado poniente de la plaza.

Sin embargo, antes de continuar el análisis del exterior, vamos a concentrarnos en la descripción de las características del interior de la catedral; que a semejanza de casi todas las iglesias de México, desarrolla un espacio principal continuo con “planta de cruz latina”1, rodeado por otros espacios complementarios. La nave central aloja en el crucero el altar de cara al pueblo, que coronan el tambor y la cúpula, y remata en el ábside rectangular con el conjunto conformado por la sede y el retablo (Fig. 0519-3). Aunque el tambor es cilíndrico y la cúpula semiesférica, se desplantan sobre el hueco octogonal que generan arcos y pechinas vistosamente decoradas con escenas de la vida de la Santísima Virgen María (Fig. 0519-4).

Figura 0519-3. Al fondo de la nave destacan el altar de cara al pueblo, la bóveda y el retablo

El espacio cruciforme está iluminado con arcos apuntados con vitrales y cubierto con bóvedas de crucería, separadas por arcos de medio punto que descienden como pilastras de una galería perimetral encima de la cornisa. Además de la nave central, completan el espacio interior dos naves laterales y varias capillas, todas con menor altura y cubiertas también con bóvedas entre arcos. Dos de esas capillas con altares secundarios flanquean el presbiterio, seguidas por sacristías que conectan con ambas secciones de la galería. Otras dos están adosadas a los brazos del transepto; a la derecha, la que se destina al culto y la reserva del Santísimo Sacramento; a la izquierda otra, dedicada la advocación de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Las dos más cercanas de la fachada, quedan a un costado de las naves laterales y las torres, y se utilizan como criptas.

Figura 0519-4. Vista del crucero con las pechinas y el hueco octogonal que soporta el tambor y la cúpula

No obstante lo completo del programa, la nave central se queda corta; ya que, incluyendo el sotacoro, tiene un intercolumnio triple de la mitad del claro de la nave central. Y, mientras que éste determina la anchura del ábside y los brazos laterales, el fondo de ellos es aproximadamente la mitad de esa dimensión y corresponde a la del intercolumnio. También se puede corroborar la jerarquización espacial del interior: la secuencia ininterrumpida del espacio central, de los arcos y las pilastras pero sobre todo del entablamento -compuesto por un friso sin adorno sobre un mínimo arquitrabe, y por una cornisa bien amplia que permite alojar la galería-, conduce al ábside. Las naves laterales repiten el tratamiento espacial descrito, pero sin alterar las proporciones reducen la escala y desembocan en el transepto (Fig. 0519-5). En cambio, el acento ornamental queda excluido de los accesos laterales del exterior y las capillas.

Figura 0519-5. Acceso principal y laterales de la nave lateral sur

Aunque lo anterior basta para describir el interior, vamos a reflexionar ahora en el foco espacial que condensa la atención piadosa de la catedral de Hermosillo. Porque en la arquitectura religiosa el clímax ornamental suele concurrir en el altar mayor, el lugar principal del culto cristiano, que en nuestro caso está elevado –quizá demasiado- sobre el pavimento de la nave; y, según se dijo, justo en el crucero del espacio (Fig. 0519-6). Así que, evitando toda prolijidad, vamos a describir los elementos que lo rodean. Si por un lado, destaca el ornato de las capillas junto al ábside, que además de la profusión de motivos dorados, dos columnas exentas de orden corintio acompañan el arco del nicho; por el otro, la efusividad decorativa del retablo desborda en el ábside. La sobriedad característica del paramento que sirve de fondo a la sede y la sillería, contrasta con los otros elementos superiores más complejos. El elemento medio, una columnata de orden corintio con una cornisa que corre de lado a lado, se transforma en el templete semicircular de la imagen de la Asunción de la Santísima Virgen. En cambio, el entablamento perimetral apenas deja sitio al elemento superior del retablo, que se descompone en dos nichos y la hornacina de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Conviene señalar, que aunque el orden clásico domina en el interior, y solo los vitrales de la galería y la cúpula tienen arcos apuntados, en el retablo los órdenes se conjuntan indistintamente.

Figura 0519-6. El ábside con la sede y el retablo y las capillas de los altares laterales

Para concluir el análisis del exterior del recinto sagrado vamos a estudiar la cúpula, las torres y la fachada. Llama la atención, en primer lugar, la media esfera de la cúpula construida en 1963 que adornan varios óculos circulares y un modesto lucernario; que se asienta sobre un tambor cilíndrico, rodeado por columnas pareadas de orden corintio con arcos apuntados y vitrales, y rematado por una cornisa con balaustrada (Fig. 0519-7). En segundo lugar, las dos torres de tres cuerpos y treinta metros de altura de la fachada, coronadas por reproducciones en miniatura de tambor y cúpula (Fig. 0519-8). De las torres cabe señalar además las diferencias de forma y tratamiento. El cuerpo bajo es un prisma rectangular bien macizo de la mitad de la altura de las torres, decorado con pilastras y entablamento de orden dórico, fabricados en relieve con revocados de cemento. Que el segundo cuerpo tiene las campanas, es un prisma octagonal irregular de menor altura con arcos de medio punto, enmarcados también con pilastras de orden dórico en las caras principales del polígono, y columnas del corintio exentas en las caras de las esquinas. Mientras que el tercero es ya octogonal regular, cuenta con pilastras en relieve de orden corintio y con arcos apuntados muy altos en todas las caras.

Figura 0519-7. La cúpula semiesférica tiene un lucernario y se asienta en un tambor cilíndrico
Falta por último comentar brevemente la fachada principal del templo, que en general suele trasladar al exterior ciertos rasgos de la composición del ábside y el retablo. No obstante, en el presente caso, el confuso dinamismo de la configuración del retablo en el que predomina el lenguaje barroco, se traduce al exterior en una fantástica conjunción de estilos y motivos de órdenes de origen medieval y clásico, que logra serenarse con el más equilibrado de las torres; y, que, mejor que describir hay que mirar y disfrutar detenidamente. Sobresale el ingenio de la graduación de dimensiones y proporciones de las tres secciones de la fachada principal; partiendo del centro, el volumen de los elementos asume intencionalmente la verticalidad que domina el conjunto y contrasta con el fondo; a los lados, en cambio, relieve y altura se desvanecen hasta encontrar los basamentos casi planos de las torres. En definitiva, se puede decir que la catedral de Hermosillo es un genuino y elegante protagonista de la cultura ecléctica fin du siècle del Porfiriato.

Figura 0519-8. En el exterior de la catedral de Hermosillo destaca la composición de la fachada principal y las torres.




1. En las iglesias de “planta de cruz latina”, la nave mayor tiene más longitud que el transepto (el brazo menor). En el eje mayor se alinean el pórtico principal, el atrio, el altar mayor y el ábside.